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La Princesa Rosa

cuento infantil de la princesa rosa

Cuento infantil de la Princesa Rosa

La Princesa Rosa, es un cuento que narra la historia de una hermosa princesa y una malvada bruja.

Hace muchos, muchísimos años, en un Reino muy muy lejano habitaba una hermosa princesa.

Tenía el pelo de color rojo y bastante largo y tanto le gustaban las rosas que todo el mundo la llamaba la Princesa Rosa.

Al anochece de cada día, la Princesa Rosa asomaba a su balcón y daba una palmada.

Un pájaro dorado aparecía de repente y se colocaba sobre su hombro.

En ese momento su pelo empezaba a brillar y el pájaro cantaba una bella melodía.

La Princesa Rosa cantaba con el pájaro dorado y todo el Reino caía en un sueño profundo hasta el amanecer.

Y así pasaron los años. Cada tarde la Princesa Rosa cantaba su canción de cuna con la que todo el Reino dormía placenteramente y tenía sueños muy dulces.

Hasta que un día sucedió algo espantoso. Una bruja muy envidiosa supo de la fama de la Princesa Rosa y le arrojó una maldición.

BRUJA: ¡Abracadabra sim-sala-rá! El poder de la rosa te abandonará. dijo la bruja, y el pelo de la Princesa Rosa perdió su color rojo y cambió a color negro al instante.

Esa tarde la Princesa Rosa salió, como cada día, a su balcón y dio una palmada.

El pájaro dorado se colocó sobre su hombro y el pelo de la Princesa brilló, aunque esta vez de color negro.

Ambos cantaron la canción de cuna que hacía que durmieran todos los habitantes del Reino pero esa noche fue una noche horripilantes pesadillas y malísimos sueños.

Entristecida, la Princesa Rosa le preguntó al pájaro qué podía hacer para acabar con el hechizo y el pájaro contestó:

PÁJARO DORADO: ¡Pelo negro, agua de rosa!

La Princesa Rosa se quedó desconcertada pero no obstante hizo caso a su consejero y llenó un cubo de agua y pétalos de rosa.

Cuando sumergió su cabello, éste recobró su color rojo intenso.

Esa noche, cuando la princesa y el Pájaro Dorado cantaron su canción de cuna de nuevo los habitantes del Reino tuvieron sueños muy dulces hasta el amanecer.

Pero cuando la bruja se averiguó de que habían roto su hechizo se cabreó muchísimo y repitió su maldición.

BRUJA: ¡Abracadabra, sim-sala-rá! El poder de la rosa te abandonará.

Y esta vez hizo que desaparecieran todas las rosas del Reino.

BRUJA: ¡A ver cómo rompes ahora mi hechizo! – dijo enfadada la bruja.

De nuevo, la Princesa preguntó al Pájaro Dorado.

PRINCESA: Dime pájaro Dorado, ¿cómo puedo hacer que los sueños del Reino vuelvan a ser dulces?

PÁJARO: ¡Pelo negro, agua de rosa!

PRINCESA: ¿Pero dónde puedo encontrar una rosa?

PÁJARO DORADO: ¡Pelo negro, agua de rosa! pió el pájaro, y se fué volando.

La Princesa no sabía qué hacer, y tan triste estaba que empezó a llorar.

Una de sus lágrimas cayó al jardín, y en ese momento, un joven príncipe que se había detenido debajo del balcón de la princesa, abrió una cajita de la que sacó un pelo de color rojo.

Colocó el pelo en la lágrima de la Princesa y una hermosa rosa roja brotó al instante.

El príncipe sujetó la rosa y se la llevó a la princesa, que tras limpiar sus lágrimas volvió a meter su cabello en agua y pétalos de rosa, reponiendo el color rojo intenso de su pelo.

Todo el Reino se quedó estupefacto, y el Rey le preguntó al Príncipe:

REY: Joven, ¿de dónde has sacado ese pelo rojo?

PRÍNCIPE: Cuando la princesa y yo éramos niños tomé uno de sus cabellos como símbolo de mi fidelidad hacia ella, Y ella hizo lo mismo conmigo.

PRINCESA: Es cierto Padre.

Todo el mundo estaba muy alegre por las noticias, menos la bruja, que se puso tan tan enfadada que acabó explotando en diez mil pedazos.

Las rosas volvieron a florecer en todo el Reino, y de nuevo la princesa volvió a salir todas las tardes a su balcón, para cantar su dulce canción de cuna.

Para que todos tuvieran dulces sueños hasta el amanecer.

 

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