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El patito feo

Cuento infantil clásico de El patito feo

Cuento infantil clásico de El patito feo.

Este cuento narra la historia del patito feo, un patito diferente a sus hermanos y como llega descubrir porqué era diferente a los demás.

Érase una vez, en una hermosa granja, una madre pato que estaba incubando sus huevos.

– ¿Cuándo nacerán …?

Espera, se están moviendo – Los patitos están saliendo.

Oh, qué hermosos son mis hijos.

Todos pequeños y amarillos con sus pequeñas plumas suaves – Muy guapos.

Pero … Falta uno.

Vaya vaya, este pequeño hijo es tan perezoso.

Si lleva tiempo, Huy que no sale, nuestro hermanito no sale.

Finalmente, el huevo comenzó a moverse y salió un patito.

Pero no era como si sus hermanos fueran un patito gris y grande, y también torpe y torpe.

Pero… este patito no es amarillo y suave es gris.

No me importa es mi hijito.

Los animales de la granja se burlaron.

Mirad ahí viene el patito feo, Mirad ahí viene el patito feo.

Mira allí está el patito feo.

No los escuches – Si no tiene nada bueno que decir, sería mejor para usted mantener la boca cerrada

Sigamos adelante.

El patito feo se sintió muy mal porque pensó que porque era grande y gris desgarbado, avergonzaba a su madre y sus hermanos.

Pero sus hermanos y su madre lo querían mucho.

Pronto, su madre comenzó a darse cuenta de que era diferente, pero no le importaba.

El patito feo un día decidió irse pensando que así evitaría los malos momentos para su madre y sus hermanitos.

Viajo muy lejos y se sentía muy solo.

La primavera ha terminado y el invierno llegará pronto.

Una niña lo encontró y lo llevó a su casita con su madre.

Ella le cuidó y le dio pan rallado para comer.

Pero el gatito malo en la casa lo miró con ojos celosos.

Sal de aquí, patito feo – Este no es tu sitio – Sal de esta casa, fuera.

Llego a un claro en el bosque donde había un estanque de agua clara.

Allí vio algunas majestuosas y elegantes aves de preciosas plumas blancas.

Hola, querido cisne.

¿cisne yo?

Si… tu eres uno de los nuestros.

Patito feo, vio su reflejo en el estanque.

Sus plumas grises se habían convertido en un hermoso plumaje blanco y brillante.

Sus movimientos ya no eran torpes, sino ágiles y elegantes.

El patito feo se había convertido en un hermoso cisne blanco.

Oh, es verdad, soy un cisne.

Vamos cisne, vamos a pasear por el estanque.

Estoy tan feliz de haber encontrado mi lugar.

De repente apareció la mamá pata.

Oh, reconozco tu voz, eres mi pequeño hijo.

Mamá, te he echado mucho de menos.

hermanito,  crecistes y eres un hermoso cisne. Finalmente has encontrado tu lugar en el mundo.

Los cisnes y patitos vivieron felices para siempre en el estanque.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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